ORGANIZACIÓN CIRCULAR
El proyecto se organiza en torno a un patio central que estructura la distribución de los espacios y el recorrido interior de la vivienda. Este elemento actúa como eje vertebrador, proporcionando iluminación y ventilación natural a todas las estancias, y generando una conexión constante con el exterior. La cocina y el comedor se ubican estratégicamente entre el patio central y el patio común del centro de la manzana, favoreciendo la interacción visual y la fluidez entre los espacios. Además, la vivienda cuenta con dos zonas de estar, una en planta baja y otra en planta primera, vinculadas por una doble altura que refuerza la amplitud y la comunicación vertical.
En el acceso principal se incorpora un pequeño patio frontal que actúa como transición entre el ámbito privado y la vía pública, garantizando privacidad, iluminación y ventilación natural para el dormitorio de la planta baja. Por su parte, la fachada orientada al patio de manzana se retranquea de su alineación original para optimizar el control solar: en planta baja genera un espacio exterior cubierto, mientras que en la planta primera se transforma en una terraza privada para el dormitorio principal, potenciando el confort térmico y la relación con el entorno.